Antes de que
comience el Mundial y tras la aguada
pretemporada, es el momento de las conclusiones.
La más obvia es que
Ferrari y
McLaren seguirán repartiendose las cuatro primeras plazas en la parrilla. Los de
Maranello han ido muy rápido y como dijo
Raikkonen después de Brasil, "este año [2008] todo será más fácil". En
McLaren, el niñato ya tiene lo que quería: un compañero mediocre para poder mangonear. Ya

adelanto que este año no existirá la histórica igualdad entre los pilotos de
Woking. Lo del año pasado fue tal desatino, que obliga a cambiar reglas ancestrales. Al fin y al cabo, las escuderías son empresas.
Despista
BMW, que este año debería despegar y al menos conseguir una victoria. Su punto débil siguen siendo sus pilotos, uno por
madurito y el otro por ni-fu-ni-fa.
El título de este artículo se explica cuando hablamos de
Renault y Alonso. Este año tenemos que pensar de nuevo como en 2003, cuando una
pole, un
podium o aguantarle unas vueltas a un
Ferrari nos sabían a gloria. Fernando, sin
chovinismo, es el mejor piloto en la actual Fórmula 1, pero no puede hacer milagros. Está en la situación de
Senna en el 93 y
Schumacher en el 96. Es decir, en un equipo grande, pero en un año de transición.
Del resto de equipos mejor no hablamos. Los pobres...